¿Cuántas veces, a lo largo de la historia, un periodista o un periódico se ha arrogado el derecho de hablar a nombre de toda Cuba, con mayor o menor razón?
Me he propuesto iniciar un ágil repaso, a lo largo del siglo XIX, de los medios impresos que han asumido esta postura, al menos en sus títulos:
La prensa y el garrote
El primero de la lista, y quizás el más significativo, ha sido el periódico clandestino La voz del pueblo cubano. Hasta entonces, era bastante común que se introdujeran en la Isla impresos considerados subversivos, pero ninguno de este carácter había visto la luz en el propio suelo cubano. En las mismas narices de las autoridades, por decirlo así.
Corría el año de 1852 y aún se mantenía latente el espíritu separatista / anexionista que había alentado las invasiones de Narciso López y otros conatos de insurrección. La voz del pueblo cubano, cuyo director era Juan Bellido de Luna, respondía a este propósito. Sin embargo, sólo pudieron publicarse tres números, pues fue descubierto el local en que radicaba la imprenta, que al comienzo había sido itinerante. El impresor Eduardo Facciolo, de poco más de veinte años, fue juzgado y condenado a morir en garrote vil, sentencia que se ejecutó a fines de septiembre de 1852.

Los cubanos residentes en los Estados Unidos intentaron continuar su legado, publicando un periódico homónimo. Estamparon en el mismo un falso pie de imprenta, “La Habana”, como una provocación al gobierno, para dar la imagen de que el país no se había atemorizado con la represión. Sin embargo, el intento no fructificó y desde el principio se conoció que este nuevo periódico veía la luz en Nueva York. La voz del pueblo cubano, de Bellido de Luna, había contado con una tirada mínima de 2000 ejemplares, pero su continuador no tuvo el mismo alcance.
El periodismo en tiempos de guerra
Siguiendo un orden cronológico, debemos mencionar un periódico que propalaba justo lo contrario respecto a los anteriores. Se trata de La voz de Cuba, con el subtítulo de “Periódico liberal – conservador”, un medio que fundó en La Habana el asturiano Gonzalo Castañón, en diciembre de 1868. Comento con mayor amplitud su propósito y circunstancias en Voces en discordia: Gonzalo Castañón, Cuba y el drama de Cayo Hueso (Key West). Era integrista a ultranza y se dedicaba, sobre todo, a atacar a la insurrección y a sus principales líderes.
El homicidio de Castañón en Cayo Hueso, a fines de enero de 1870, a raíz de una sostenida confrontación entre La voz de Cuba y El Republicano, de esta última localidad, acarreó más tarde el fusilamiento de los Estudiantes de Medicina. La voz… continuó en actividad hasta 1888, primero bajo la dirección de Rafael de Rafael y más tarde de José Curbelo.

También existieron otros periódicos con nombres similares de los que apenas quedan datos en los registros, o se publicaron por un breve lapso. Es el caso de La voz del pueblo. Periódico Democrático, del que sólo hay constancia de un número, que data del 19 de enero de 1869. Poco antes, el Capitán General Domingo Dulce había decretado la libertad de imprenta, tanteando reformas que pudiesen revertir la situación insurreccional. Sin embargo, derogó la disposición apenas transcurrido un mes. Ramón María de Aráiztegui consideraba que a este periódico lo caracterizaba “un espíritu antiespañol marcadísimo”.
Entre los periódicos cubanos que vieron la luz en Nueva York, todos de perfil independentista, se encuentra un segundo La voz del pueblo, que vivió durante la primavera de 1870. Contaba con José de Armas y Céspedes como asiduo colaborador. En marzo de 1876, surgió La voz de la patria, a cargo de Joaquín J. Govantes, el cual se mantuvo por un año en la palestra pública.
También se llamó La voz del pueblo otro periódico que tuvo como escenario a Nueva York y data de finales de 1878, cuando ya había concluido la Guerra de los Diez Años. Su director y redactor eran, respectivamente, Pablo Battle y J. G. Cadalso. En el único número que he podido consultar, se manifestaban controversias con el habanero La voz de Cuba. Resulta llamativo por su cabecera y contiene una litografía que representa a los Estudiantes de Medicina fusilados en 1871, ambas imágenes a color.


Una voz de Cuba en las postrimerías del siglo
El último La voz de Cuba del que se tienen noticias se publicaba en La Habana, entre 1896 y 1897, y estaba a cargo de Prudencio Noriega. No hay muchos datos sobre el periódico en sí, pero tras algunas pesquisas hemos podido determinar que Noriega había nacido en Asturias, al igual que Castañón. Era además importador de vinos y se dedicaba a otros ramos del comercio. De la misma manera que su coterráneo, figura en los anales de los desafíos del honor. En 1892, tuvo un duelo con Gervasio C. Carvajal, quien lo retó por considerarse ofendido de palabra. Los motivos no los sabemos, pero ambos tenían mala puntería y resultaron ilesos.

Históricamente, los cubanos se han quejado de que estos impresos se apropiaran así de la voz del país. A principios de 1869, aprovechando el breve lapso de libertad de imprenta, un periódico humorístico llamado Fosforito le respondía a La voz de Cuba, el periódico liberal–conservador de Castañón: “Le aseguro á Usted, á fé de Fosforito, que esa no es mi voz, ni va para allá, y que en el programa de la mayoría de los hijos de este suelo no entran libertades conservadoras, pues la única conserva que nos gusta es la de guayabas, y gracias”.

Fuentes bibliográficas / documentales
Araíztegui, R. M. (1869). Votos de un español. Imprenta de Manuel Minuesa.
Avisador Comercial. Diario mercantil (14 de octubre de 1890), XII(236).
Batlle, P. (Dir.) (23 de noviembre de 1878). La voz del pueblo, 1(8). Ministerio de Ultramar (1871–1872). El gobernador superior político de Cuba informa al ministro de Ultramar sobre la conducta observada por las autoridades de la isla con motivo de los sucesos acaecidos en el cementerio de La Habana, por la profanación de la tumba de Gonzalo Castañón. Archivo Histórico Nacional (ES.28079.AHN/16//ULTRAMAR,4410,Exp.45), Madrid, España.
García Carranza, J. y Ponte, M. (Comps.) (1984). Catálogo de publicaciones seriadas cubanas de los siglos XVIII y XIX (2.ª ed.). Editorial Oriente.
Kostia, Conde de (prol.) (1894). Los duelos en Cuba. Imprenta La Moderna
Llaverías, J. (Dir.) (1923). La voz del pueblo cubano. Boletín del Archivo Nacional, XXII (1-6), enero-diciembre, 33-64.
Morales y Morales, V. (1901). Iniciadores y primeros mártires de la Revolución Cubana (t.I). Imprenta Avisador Comercial.
Vega Álvarez, J. A. (2013). Gonzalo Castañón, un mierense en Cuba. El blog de Acevedo. https://elblogdeacebedo.blogspot.com/2012/08/gonzalo-castanon-escarano.html
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