La Condesa de Jaruco y la Condesa de Merlín: crónica de un acercamiento filial

Corría el año 1802 cuando María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, más tarde Condesa de Merlín, pisó por primera vez el Viejo Mundo. Tenía entonces trece años y atrás dejaba La Habana y los recuerdos de la infancia. A su madre, quien le aguardaba en Madrid, sólo la había visto con apenas unos meses de vida, por lo que no recordaba nada de su fisonomía ni su temperamento. Había sido criada con todo mimo por su bisabuela materna, Luisa Herrera, a quien estaba muy apegada.

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